miércoles, 13 de agosto de 2008

Saber Ganar

He hablado poco hasta hoy de la novela protagonista de este blog. Ya va siendo hora.
Cuando le preguntan a la gente por la novela suelen incidir y coincidir en que hay cuatro protagonistas principales y que la temática es la superación (transición) de la derrota en la vida.
Si me preguntaseis a mí diría que gira en torno a 3 protagonistas secundarios y que la novela trata de los equilibrios familiares tipos. Simplemente para discrepar y no cerrar una novela abierta tan a lo Trueba.

Los nombres de pila de la novela son Silvia, Leandro, Lorenzo y Ariel. Un periodista del corazón afirmaría que: Lorenzo es un homicida divorciado y en paro; su padre y senil Leandro un putero a los 70 mientras su esposa está muriendo; Ariel un soso jugador de fútbol argentino de 20 años del Madrid; y Silvia el romance de 16 años de edad de éste, a su vez nieta de Leandro y también hija de Lorenzo.

Leandro y Lorenzo son dos perdedores, sin ningún timón sobre su destino, ni sobre su pasado, ya que están perdidos entre dos olas. Es la pérdida del náufrago.
A Leandro parece habérsele colado toda la modernidad del mundo, toda la transgresión no vivida de las generaciones pasadas, justo antes de morir, sin poder hacer nada para revertirlo. Es un hombre gruyere al que se le cuela sin saber por qué la casi adicción a una prostituta en su mundo ordenado, quizás por otros, como si en su instancia psíquica los pilares fueran huecos por dentro, poniendo en cuestión la arquitectura de su autonomía. Una invasión repentina de los instintos más bajos tras 70 años de vida, una edad del pavo con canas y bastón. Mientras su mujer agoniza con una elegancia suma de cáncer terminal. Saber perder siendo un adolescente octogenario.

Este libro incide en la esfera de lo patético que hay en nuestras vidas. No en los defectos, no en las tristezas, si no en nuestros verdaderos fracasos personales. Ahí está la verdadera pérdida del ser humano, su patetismo, su sumidero; y donde empieza la verdadera remontada de la vida. Remontada hecha antiheroicamente, matiz a matiz.

Uno se lee los libros de Trueba del tirón, y sabe que el final de los mismos va a ser un antifinal. Que Trueba te sirve una loncha de cotidianiedad de la mejor calidad planetaria y que no te la va a dar con fuegos artificiales al cerrar. Disfruta del viaje, que es el destino. Vive la vida, que al final no hay nada. Porque en la transición del relato van cayendo perlas suficientes como para no ser dependiente de un final, al menos a mí no me importa que los finales de las tramas de Trueba sean un irse a dormir la novela.

Me atrevería a decir que Silvia es una ganadora, y que Ariel es un neutro, un soso, un rico de orchata azul, un personaje blanco. Que no se titula Saber Ganar porque Aurora, Pilar o algún Burano, no son los escogidos para ser enfocados por la vara de la existencia...
Pero eso ya será comentado otra tarde

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